sábado, 25 de febrero de 2012

ENSEÑAR A LOS PEQUES A SUPERAR LOS MIEDOS

Muchas veces desistimos de ayudar a nuestros hijos superen sus miedos , bien porque todavía son pequeños y necesitan tiempo, o bien porque son miedos profundamente arraigados en el niño que son difíciles de erradicar. Ser comprensivos y tener paciencia con los miedos de nuestro hijo s lo fundamental, pero también debemos intentar que superen los miedos que pueden suponerles a la larga una limitación o impedimento.
La mayoría de los temores infalibles
acaban desapareciendo con la madurez, pero hay otros que permanecen hasta la edad adulta en mayor o menor grado. Todavía recuerdo que una vez yendo en cochecon mi padre, el vehículo patinó peligrosamente a causa de una placa de hielo que había en la sombría carretera, vimos  peligrar nuestras vidas y nos quedamos afectados por el hecho. Al día siguiente mi padre, cogió el coche y volvió a ir a la curva donde casi nos caemos por el barranco. ¿Por qué hizo una cosa así? Mi padre dijo: "He vuelto para no cogerle miedo al coche y saber que esta vez tengo el control de la situación". Yo nunca lo olvidaré.
Enseñar a los hijos a superar sus miedos
Una  mala experiencia puede provocar que nuestro hijo no quiera realizar algo con lo que antes disfrutaba. Una amiga me contó que su hija practicaba equitación a los cuatro añitos y le encantaba, mostraba ya cierta destreza a lomos del caballo cuando al final del curso se cayó. Ellos decidieron no renovar la matrícula para que su hija pudiera superar el miedo, ya que a partir de entonces la pequeña no quería volver a montarse en un caballo. Ahora que tiene 12 años tuvo la oportunidad de encontrar en el trastero sus botas y su casco de equitación y preguntó a sus padres por qué no habían insistido para continuar con los caballos ¡cómo acertar, entonces! La actuación de los padres no es fácil. Es fundamental que respetemos respetemos la decición  que ha tomado nuestro hijo, pero las decisiones no deben basarse en el miedo, aunque tampoco es fácil saber hasta qué punto debemos insistir o forzar a nuestros pequeños a hacer cosas a las que temen. Quizás la solución está en nuestracomprensión , nuestra paciencia y nuestra compañía o la ayuda de algún adulto a la hora de superar estos temores que las circunstancias y la casualidad han puesto en el camino. Patro Gabaldón. Redactora de GuiaInfantil

MIEDO A LOS PAYASOS

La primera vez que llevé a mi hija a un parque de diversión  fue un verdadero desastre. Frente a tantas luces y a tantos colores, ella casi no parpadeaba, y si no fuera por un chico, vestido de payaso y con una enorme nariz de pelota que paró para ofrecerle un caramelo, todo seguiría siendo un escenario apacible y repleto de estímulos para mi pequeña. Pero no ha sido así. Al ver el payaso, mi hija empezó y no paró más de llorar. De una expresión llena de ilusión que llevaba en su carita ella acabó mostrando su lado más miedo y aterrador.

Por qué algunos niños tienen miedo a los payasos

El miedo de los bebés a los payasosCoulrophobia a los payasos
es muy común entre los niños, especialmente entre los más pequeños. Lo he notado en las fiestas o desfiles de carnaval, en los circos o en los parques, cuando algún payaso se acerca a los niños. Creo que el Maquillaje de colores fuertes que llevan los payasos, aparte de la vestimenta llamativa y extravagante, sean la razón por la que los niños se asustan.
Es impresionante como el cerebro humano puede crear verdadero pánico a algunas cosas que para otros pasan inadvertidas. De los miedos que tenía mi hija cuando era muy pequeñita, creo que el de payaso es uno de los que ha superado totalmente. Tanto es así que cuando cumplió los 7 años de edad, nos pidió que trajera un payaso para jugar y hacer  reir a sus amigos y a ella. Se lo pasaron de maravilla  Los miedos de los niños.
son irracionales y en su gran mayoría, temporales y pasajeros, especialmente en sus primeros años de vida. Por eso es muy importante que los padres tengan cautela cuando su bebé establezca algún contacto con un personaje o a alguien que lleve un disfraz, ya que hasta los 3 años los niños no saben diferenciar la ficción de la realidad. No son capaces de diferenciar si el payaso es un persona normal o si detrás de su inmenso cabello y de su llamativa maquillaje se esconde a una persona normal.
Tampoco hay que olvidarse que el miedo a los payasos no es sólo cosa de niños. Hay adultos que no pueden ni verlos. Así que nadie puede obligar a un niño a que entienda algo para el que no está preparado. Poco a poco los niños lograrán entender qué es un disfraz  e incluso a jugar a ser un payaso. Sólo necesitan sentirse seguros y comprendidos, nada más.

viernes, 24 de febrero de 2012

NIÑOS MALCRIADOS

Ahora mismo que está tan de moda el tema de los niños maleducados y agresivos, se esta debatiendo en todos los programas de televisión sobre si la ley debe darles mas autoridad a los maestros, que si la culpa es de los padres, que hay que modificar la ley del menor, etc..

Os traigo un vídeo que grabó el hermano del niño al que le da una tremenda pataleta porque le han cancela su cuenta  (juego online respaldada por una gran comunidad), llegando incluso a autolesionarse dándose con la suela de una bota en la cara, e incluido haciendo un amago algo raro con el mando a distancia del televisor (mira el vídeo y lo compranderás).

Lo curioso es que este niño malcriado por sus padres, (un buen bofetón en su día seguro que habría evitado todo esto), entra y sale del armario varias veces, ¿sabes que quiere decir ese momento?



Su hermano es otro malcriado además de ser una cabr*n, es él que se ve al principio y final del vídeo, encendiendo la cámara del ordenador y luego apagandola, gracias a él podemos hoy ver este vídeo.

Para ti ¿cual de los dos hermano es peor?

La culpa de todo esto es de los padres, y viendo a estos dos niños me puedo hacer una idea de como serán los padres.

jueves, 23 de febrero de 2012

BILINGÜISMO DESDE LAEDUCACIÓN INFANTIL

No es raro, y más ahora con el programa para, que en muchos hogares donde se habla más de un idioma (bien de forma nativa o por enseñarle al pequeño otro idioma de forma natural) se quierea que el pequeño también los aprenda.
Se sabe que los niños pequeños pueden aprender un idioma más rápido y más fácil que los niños mayores o los adultos, pero es muy importante que la metodología empleada sea la más adecuada y seguir una serie de estrategias para instaurar el bilingüismo en nuestros hijos.
Lo que tienen en común todas las estrategias que veremos hoy es que es muy importante marcar el límite para que el pequeño sea capaz de determinar dónde termina un idioma y dónde empiezan los demás.

Estrategia de “OPOL

La estrategia más empleada a la hora de querer enseñar otra lengua es la que Jules Ronjat, lingüista francés, denominó OPOL (one parent, one lenguage, es decir: un padre, una lengua). Lo que se debe hacer aquí es que cada padre hable en un único idioma al pequeño, siendo generalmente el idioma nativo de cada uno.
De este modo, los niños pueden diferenciar sin mayor dificultad la lengua de la madre y la lengua del padre, entendiendo la diferencia entre ambos idiomas. No obstante, los padres que decidan seguir esta estrategia de aprendizaje deben tener en cuenta una serie de recomendaciones para que el aprendizaje tenga éxito.
  • Cada padre simboliza una lengua (es decir, en una casa donde el padre hable inglés y la madre español cada uno de ellos será el referente para su hijo de cada idioma).
  • Ningún padre debe pasar más tiempo con su hijo para que aprenda mejor su lengua nativa; al contrario, ambos padres pasarán el mayor tiempo posible con el pequeño con total naturalidad.
  • El padre entiende el idioma de la madre y viceversa, o al menos entienden lo más importante.
  • Hay que ser muy consecuente a la hora de enseñarle la lengua nativa de cada uno de los padres al pequeño.
  • Lo más importante: los padres no mezclan los idiomas (esto quiere decir que si el padre habla inglés y español perfectamente, siempre que se comunique verbalmente con su hijo utilizará aquella lengua que quiera transmitirle y no mezclará ambos idiomas).
No obstante, pueden surgir varias dudas a la hora de querer instaurar otra lengua. Por ejemplo, ¿qué hacer cuando toda la familia está junta y no nos estamos comunicando exclusivamente con el niño?. Pues bien, en estos casos es muy importante que los padres definan una serie de reglas satisfactorias para todos.
Por ejemplo: la madre habla francés y el padre español. Ambos deciden que cuando está toda la familia reunida (cenando, jugando con el pequeño…) toda la familia hablará sólo francés y cuando estén todos fuera de casa (haciendo la compra, en el parque…), hablarán únicamente español.
Lo más importante es que debe haber una serie de reglas coherentes, que se mantengan con constancia, para toda la familia, ya que mezclar ambos idiomas puede no ser tan beneficioso como se quería desde un principio.

Estrategia de lugar

Como su nombre indica, lo que se hace es asociar un idioma a un lugar determinado, siendo en la mayoría de los casos una forma de enseñar el bilingüismo que se hace por necesidad, ya que en una familia donde se habla un idioma nativo distinto al del entorno debe adaptarse. Pero esto no quiere decir que en casa dejen de hablar su lengua nativa.
De este modo, sus hijos diferencian entre el “idioma de casa” y el “idioma de fuera”, lo que les ayuda a organizarse mejor y saber cuándo emplear cada lengua según el lugar donde se encuentren. No obstante, suele pasar que el idioma del entorno poco a poco va ganando terreno al idioma de casa (debido a la influiencia de los amigos, vecinos…) Por ello, es importante recordar que si la familia no cuida el idioma materno, los niños no serán capaces de memorizarlo y emplearlo.

Otras estrategias

Además de la estrategia OPOL y la estrategia de lugar, existen otra serie de metodologías para ayudar a que los niños pequeños aprendan otra segunda lengua. Por un lado está la estrategia de tiempo>, por la cual los niños aprenden dos idiomas uno detrás de otro (por ejemplo, empezar hablando durante un tiempo sólo una determinada lengua para, en cuanto la domine, pasar a hablarle únicamente en otra lengua) o aprenden dos idiomas a la vez, pero en horarios determinados (elegir, por ejemplo, qué días se hablará en un idioma y cuáles en otro. Si se elige este tipo de estrategia, hay que tener cuidado de cumplir estrictamente los horarios establecidos, y ser muy consecuente con el aprendizaje del idioma).
Otra estrategia que se puede emplear es la de tema, donde la familia emplea un idioma para determinados temas, como por ejemplo al hablarle al pequeño sobre el origen de ese idioma, de su cultura… Por ejemplo, si uno de los padres es nativo de italia, sólo hablará en italiano cuando le explique a su hijo las recetas típicas de su país.
Finalmente, nos encontramos con la estrategia de actividades, la cual se suele emplear de forma inconsciente en muchas ocasiones, ya que las familias se debe adaptar al idioma del entorno cuando se llevan a cabo actividades fuera de casa, obligándo a comunicarse verbalmente con otras personas en otro idioma.

Conclusión

Todas estas estrategias para instaurar el bilingüismo en nuestros hijos se pueden hacer a propósito o de forma totalmente involuntaria, pero si se hace de esta forma, es muy probable que la lengua principal vaya a ser aquella que se domine mejor (porque su intensidad de uso sea mayor, porque hay un mayor número de posibilidades de hablar ese idioma con otras personas o porque existen ciertas preferencias emocionales, sociales y/o personales) llegando a que tanto la familia como el niño hable sólo un idioma, olvidando el objetivo principal: el bilingüismo.

FAVORITISMO CON LOS HIJOS



Siempre los ha habido, y siempre los habrá. Aunque no queramos reconocerlo, aunque no sepamos explicarlo, muchas veces se prefiere un hijo a otro. Es el hijo favorito, de mamá, de papá o de ambos.
Este es un tema apasionante del que podemos hablar desde distintos puntos de vista, como hijos y como padres. En ocasiones incluso puede decirse que nuestra actitud como padres está condicionada por lo que vivimos como hijos en este sentido, y ahí me sitúo yo.
Yo nunca fui la favorita, era mi hermano el que ocupaba ese puesto, especialmente para mi madre. Algo que curiosamente cambió tras mi independencia y la maternidad. Pero creo que todo esto sobre lo que tanto me cuesta hablar ha hecho que en la relación con mis hijas no quiera establecer distinciones.
Este tema me ha preocupado sobremanera incluso antes de tenerlas. ¿Querré más a una hija que a otra? ¿Pero cómo se puede querer más a un hijo que a otro? ¿No sería mejor hablar de preferencias, simpatías, parecidos? ¿O tampoco es válido esto?
El caso es que existen estudios acerca de este fenómeno del que podemos encontrar ejemplos en tantas familias. Y que explican el favoritismo hacia uno u otro hijo desde distintos puntos de vista, psicológicos, biológicos, culturales…

¿Por qué se prefiere a unos hijos?

Desde un punto de vista psicológico, se señala que muchos padres pueden ver en uno de los hijos una versión mejorada de sí mismos, de sus parejas o de alguien muy querido (bien por aspecto, bien por carácter o por ambos factores). Entonces, convierten a este hijo, inconscientemente, en el favorito.
También es posible que ese hijo, por otras razones, les hagan sentirse mejor, porque llenan un vacío, porque son los primeros en llegar o por el contrario costó mucho que llegaran…
Incluso, el favorito puede ser el hijo menos parecido al padre o madre que lo tiene por predilecto, con un carácter más diferente, porque se preocupan más por su futuro (al no entenderlos, no identificarse con ellos, hay más incógnitas y preocupación).
En el caso de hijos adoptados, pueden convertirse en favoritos con el fin de que no noten diferencias respecto a los hijos biológicos.
Si algo tienen en común todas estas razones para preferir a un hijo respecto a otro, es que se gestan en el inconsciente.
Pero existen otras teorías que pueden explicar estas preferencias, no incompatibles con las anteriores, como las que hablan de instintos o de factores culturales. Pronto volveremos sobre este apasionante tema.
abrazos

Consecuencias del favoritismo

La predilección paterna por alguno de los hijos puede tener consecuencias, más o menos relevantes, más o menos visibles, más o menos perdurables en el tiempo. Como no podía ser de otro modo, el estatus de favorito provoca habitualmente que haya celos y rivalidades entre hermanos.
Afortunadamente, este hecho tan habitual en raras ocasiones pasa de ahí y perturba seriamente las relaciones familiares o causa traumas a los hijos no preferidos. Suele ser habitual también que los favoritismos sean “compensados” por otros miembros de la familia, que muestran sus preferencias con los “segundones”, o alternan los favoritismos con la llegada de nuevos miembros a la familia…
Pero, aunque no haya graves consecuencias, ¿se pueden minimizar los efectos? Un estudio realizado en Estados Unidos en 2010 por investigadores de la Universidad de Cornell y Pardue mantiene que el favoritismo paterno hacia uno de los hijos puede desembocar en problemas de conducta en niños, adolescentes y adultos.
Y aunque a veces se niegue y los padres aseguren que quieren a todos por igual, es probable que haya un predilecto:  hay estudios que muestran que un 70% de las madres afirma sentirse emocionalmente más cerca de uno de sus hijos. Y ellos lo notan. Los “segundones” intentarán desbancar a sus hermanos.

Qué hacer para que el favoritismo no se convierta en tragedia

No queremos acabar como Caín y Abel, de modo que, ¿cuál sería el consejo para que estos casos no derivaran en un trauma?
Los hijos, tomar con naturalidad el hecho de “no ser el elegido” nos puede funcionar, siempre que no exista un rechazo paterno explícito.
Los padres, esforzarse por demostrar que los quieren y los valoran por igual, reconocer las debilidades, cualidades y capacidades de cada uno para fomentar su autoestima . Un hijo no se sentirá menos querido o menos atendido en sus necesidades si se le valora en su justa medida (y si así se hace con sus hermanos; todos tenemos cosas buenas y menos buenas).
También tienen que hacer un esfuerzo por diferenciar preferencia y amor, porque no es lo mismo tener más simpatía o favor que tener más amor. Si seguimos todos estos consejos, las posibles diferencias no provocarán más que episodios de celos.
En cualquier caso, no resulta conveniente afirmar abiertamente que se prefiere a un hijo antes que a otro u otros, incluso por poco que se pueda disimular, por el bien de ellos.
También por la que te puede caer encima si demuestras este “exceso de sinceridad” en un ámbito público. Y si no que le pregunten a la bloguera estadounidense Kate Tietje, prácticamente “linchada” en su polémico artículo por declarar que quería “un poquito más” a su hijo pequeño.
Como podéis imaginar, después de toda mi exposición no diré que quiero más a una de mis hijas. Seguramente a veces estoy más contenta con alguna, o por distintas razones estoy más pendiente de alguna (que no siempre es la misma).
Pero a menudo les digo lo que les quiero (nos lo decimos), muchas veces a la vez, y espero que ellas

REFLUJOS EN LOS BEBES

Muchos padres suelen alarmarse al observar que su bebé, después de comer, hace buches, escupe hasta que vomita leche con ligero olor agrio.
¿Qué tan grave es este problema?
No se asusten, pues lo anterior no significa que el niño está gravemente enfermo, sino que tiene reflujo gastroesofágico, condición común durante los primeros meses de vida y cuyas consecuencias son mínimas si se da adecuada y oportuna atención.
¿Cuál es la Causa?
Contrario a lo que muchos padres consideran, sobre todo cuando son primerizos, esta condición es tan común que más de la mitad de los lactantes la presentan, y se debe a que su organismo se encuentra en formación.
Existen dos tipos de reflujo: fisiológico y patológico. El primero se manifiesta con náuseas, vómito y regurgitaciones, entendidas como el regreso del contenido alimenticio hacia la boca. El segundo, llamado enfermedad por reflujo gastroesofágico, además de ocasionar los síntomas mencionados, se asocia a esofagitis o inflamación del esófago causada por el ácido gástrico.
A ello se suman el no aumento de peso y talla, llanto intenso, desnutrición e infecciones respiratorias repetidas, como tos, asma, laringitis, sinusitis y otitis.
El reflujo se presenta porque el esfínter esofágico inferior (anillo de músculos que permite el paso de los alimentos del esófago al estómago y que al contraerse evita que regresen) no ha madurado en su totalidad y carece de la fuerza necesaria para mantenerse cerrado. Es por ello que los alimentos que expulsa el bebé, ya sean líquidos o sólidos, presentan un ligero olor agrio, pues entraron en contacto con los ácidos estomacales encargados de iniciar la digestión.
El reflujo gastroesofágico fisiológico suele desaparecer entre los 6 y 12 meses de edad, justo cuando los músculos del sistema digestivo del pequeño, adquieren la fortaleza necesaria para realizar bien su trabajo. En caso de que el menor siga con los síntomas es necesario que sea evaluado por un gastroenterólogo pediatra. Esto se debe a que tales señales indican que su esfínter continúa con problemas y que el tránsito de los fluidos estomacales ha originado daño en esófago, garganta e incluso en los pulmones.

POR QUE TENEMOS CANAS LOS PADRES