martes, 22 de mayo de 2012

EL PRIMER HIJO



El primer hijo suele revolucionar la vida de pareja, hay que adaptarse a un nuevo ritmo de vida y a una nueva y muy importante responsabilidad.
Hoy en día ha cambiado sustancialmente la edad en que se tienen hijos. Se suele tener el primero pasados los treinta. Este retraso cronológico implica una dificultad en la capacidad de adaptación a la nueva situación. La pareja suele estar muy asentada, tiene mucha libertad y un buen nivel profesional o laboral.
El nacimiento de un hijo implica muchos cambios en la pareja, que pasa de dúo a trío. Se establece un nuevo sistema de relaciones entre los tres miembros, que habrán de adaptarse, además, a sus nuevos roles.
Objetivo:
La pareja ha de formar un equipo compenetrado, colaborar y apoyarse mutuamente. Padre y madre deben tener claro que el hijo es de los dos; no es exclusiva de nadie.
Signos de alerta. Nos hemos de preocupas si:
- Cada uno va a la suya: uno de los dos es partidario de dejarle llorar, el otro piensa que hay que consolarlo inmediatamente...
- Se producen continuas discusiones sobre qué hacer.
- Celos. Un miembro de la pareja siente que el otro sólo está pendiente del bebé y que todo ha cambiado.
- Se añora la vida de antes del nacimiento.
- A uno de los dos o a ambos os parece que el bebé sobra.
Soluciones prácticas.
Para reconducir la situación es importante tener una larga conversación para reencontrar los motivos que os llevaron a ser padres. Es conveniente también dejar al bebé con los abuelos, tíos o alguien de confianza y dedicaros tiempo a vosotros, como pareja.
Cada uno ha de encontrar su particular manera de actuar y acoplarse a esta nueva etapa. Es fundamental que la pareja tenga clara la idea de que a partir de ahora se es un equipo y se juega en el mismo bando.
La comunicación y el apoyo mutuo han de ser dos constantes en la manera de actuar. Hay que buscar el consenso cuando nos encontramos con opiniones diferentes y para ello se requiere cierta dosis de flexibilidad. Por otra parte, es conveniente creer en la posición adoptada y mantenerse firme sin hacer nunca nada en contra de nuestros propios instintos.

EL CHOCOLATE Y EL SUEÑO EN LOS PEQUES

Insomnios


La mejor hora para tomar chocolate es durante el desayuno (el clásico tazón de leche con cacao) o como merienda, pero nunca antes de irse a la cama por los problemas de insomnio que pueda desencadenar.


El chocolate es el alimento preferido por muchos niños
El chocolate es el alimento preferido por muchos niños - Foto: © Anetta - Fotolia.com
En su composición nos encontramos teobromina, sustancia estimulante de la misma familia que la cafeína. La teobromina empieza a ejercer su efecto media hora después de su consumo. Activa las neuronas y produce un estado de alerta contrario al del sueño y, por tanto, dificulta su proceso.
El chocolate también se compone de vitaminas como la niacina y el ácido pantoténico, que intervienen en las síntesis de las hormonas antiestrés. Por eso se le conoce como alimento ansiolítico. Su ingesta calma los nervios y el estrés. Al chocolate además le adornan varias sustancias antioxidantes y la adandamina, sustancia que en grandes dosis (20 Kgr.) genera adicción.
Si tu hijo te pide chocolate y observas un aumento de su consumo es posible que el niño esté pasando por una época de estrés y esté muy ansioso. También es bueno para los deportistas, ya que aumenta su nivel de glucosa y evita las agujetas. En definitiva, es una buena merienda para los pequeños que realizan actividades extraescolares y/o que juegan a fútbol, basket, tenis, etc.
También vamos a desterrar la idea de que no es bueno para la dieta infantil, ya que la ración correspondiente para una merienda o el cacao para la leche pueden aporta como máximo 70 calorías a su aporte dietético.

lunes, 21 de mayo de 2012

PRUEVAS PARA AVERIGUAR EL SEXO

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Los futuros padres cuentan con una técnica para conocer el sexo del bebé desde la cuarta semana de embarazo: basta con analizar una gota de sangre de la madre para saber si viene en camino un niño o una niña. Normalmente, el misterio no se desvela hasta la ecografía de la semana 20.

Conocer el sexo del bebé que se está esperando es una de las cosas que más ilusión hace a muchos padres. Ahora, puede saberse desde la cuarta semana de embarazo.

El test, que se comercializa con el nombre de MyTest Bebé, podría estar disponible en versión compacta para que la madre pueda hacerse el test en casa antes de que acabe 2012, a un precio inferior a 100 euros. Por el momento solo se hace en algunas clínicas.

Investigación genética para detectar si se espera niño o niña

La prueba se basa en lo siguiente:

Durante el embarazo, una pequeña parte de las células del feto pasan al torrente sanguíneo de la madre a través de la placenta. Y todas las células del feto tienen dos cromosomas: XX en el caso de las niñas y XY en el caso de los varones. Lo que hace esta prueba es identificar algún fragmento de ADN de cromosoma Y, que solo puede detectarse en los varones. Si se localiza , la embarazada está esperando un niño. Si no aparece, el bebé es una niña.

En los embarazos de gemelos, si se detecta el cromosoma Y, al menos un feto será niño. Y si no aparece, vienen dos niñas en camino.

Los tests para conocer el sexo del bebé basados en esta técnica existen desde hace tiempo, pero eran efectivos a partir de la séptima u octava semana de embarazo, no de la cuarta. Es decir, que puede saberse si se está esperando una niña o un varón antes incluso de que comience a latir su corazón, algo que sucede en la quinta semana.

Según MyGen Laboratorio, fabricante de la prueba, MyTest Bebé, cuenta con un porcentaje de fiabilidad de hasta el 99%. Está avalada por profesionales .

Otras pruebas para averiguar el sexo del bebé

La ecografía de las 20 semanas es la técnica que más se utiliza y suele ser muy fiable. Solo tiene un margen de error del 5 por ciento, y casi siempre debido a que el feto no se deja ver bien.

La amniocentesis determina el sexo del bebé con toda seguridad, pero es una prueba invasiva que solo está indicada cuando existe riesgo de que el bebé tenga alteraciones cromosómicas.

La biopsia de corion y la cordocentesis también detectan el sexo del bebé y también son invasivas, es decir, suponen un riesgo para el feto, por lo que tampoco se se realizan simplemente para satisfacer la curiosidad de los padres.

NIÑOS PEQUES

La diabetes mellitus tipo 1, la insulino dependiente, es una de la enfermedades crónicas más frecuente en la infancia. Pero llegar a dar con el diagnóstico no es tan sencillo, la edad media a la que son diagnosticados los niños son los ocho años. Por eso, es muy importante reconocer a tiempo los síntomas para detectar la diabetes en niños pequeños.
Uno de las mayores preocupaciones es que en los niños pequeños es más que factible que los síntomas pasen desapercibidos porque son bastante inespecíficos, pero no identificarlos podría tener complicaciones para su salud.
Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Endocrinología Pediátrica (SEEP), la mitad de los niños menores de 5 años y casi el 70 por ciento de los niños menores de dos años diagnosticados con diabetes ya tenían cetoacidosis.
La cetoasidosis es una complicación grave derivada de la falta prolongada de insulina en el organismo y que en el peor de los casos puede llevar al coma diabético.
Los casos de diabetes tipo 1 en los niños ha aumentado en los últimos años y el futuro no es nada esperanzador. En la actualidad la padecen el 5 por ciento de los menores de 5 años y se cree que de aquí a diez años se duplicarán los casos.
Ante este panorama es muy importante detecar a tiempo la diabetes en niños pequeños.
Síntomas de diabetes en niños pequeños

viernes, 18 de mayo de 2012

NINIOS INDIGO

Nuevos Seres de Luz están poblando la Tierra con un alto potencial intelectual y una nueva conciencia interna. Estos niños vienen con la misión de romper los antiguos esquemas sociales que atan a la humanidad para lograr mediante la transformación de la humanidad abolir la infelicidad en la Tierra.
Desgraciadamente, este tema aunque no es nuevo, permanece todavía oculto ante los ojos de la generalidad de la gente. Nosotros creemos que es necesario conocer la esencia de estos niños, para estar a la altura de las circunstancias y no obstaculizar su proceso de evolución y el cumplimiento de su misión. Como padres, guías y maestros, podemos colaborar en esta bellísima labor.
Al tratar con niños de una nueva conciencia, los adultos nos veremos obligados a cambiar los antiguos patrones educacionales para darles a nuestros niños la libertad de expresión y de acción que mueve su alma, su esencia y su corazón.

Nuevos Niños, Nuevos Hombres
Una nueva raza humana, más sensible y democrática, menos autoritaria y manipuladora, ya comienza a poblar el Planeta. Se trata de seres especiales aunque tan terrenales como sus padres. Solo que, a diferencia de estos, traen consigo la tarea de propulsar cambios en la humanidad.
Bautizados como Niños Indigo, estos muchachos tienen la capacidad de ver mas allá de los espectros de la Luz, escuchar todo tipo de sonidos, incluso su propio fluido sanguíneo, y denotan una destacada hipersensibilidad táctil. "Los Niños índigo, como su nombre lo sugiere, no son Niños azules, sino que se les denomina así porque su aura, o campo energético, tiende a reflejarse dentro de los colores añiles, azules, manifestando la utilización de centros energéticos superiores", asegura Maria Dolores Paoli, especialista en Psicoespiritualidad.
Es por esto que se les adjudican grandes dosis de intuición, que se demuestra en el desarrollo de la telepatía, cualidades para predecir el futuro, y hasta reconocer la presencia de seres etéreos como hadas y duendes a su alrededor. Además, algunos menores llegan al mundo con el don de la sanación.

Pero, por qué vienen al planeta Tierra?
La Psicoespiritualidad es un concepto relativamente nuevo, que se refiere a la psicología transpersonal, donde se unen el conocimiento del Ego con el conocimiento del alma. Y según Paoli, la llegada de estos "nuevos hombres" no es casualidad, sino que tienen una tarea muy específica por delante. "Porque son puentes entre la tercera y cuarta dimensión, y el verdadero cambio lo activan en la familia, en el hogar", señala.
A juicio de la especialista, estos niños llegan al planeta con la misión de aumentar la rata vibratoria, y poseen mejores condiciones biológicas para manejar las impurezas creadas por el hombre, incluso un potencial de cambio en su ADN.
"Científicamente ya tenemos confirmación del cambio que aportan estos chicos, manifestándose en la activación de 4 códigos más en el ADN. Lo normal en los humanos es tener 4 núcleos que, combinados en sets de 3, producen 64 patrones diferentes, llamados códigos. Los humanos tenemos 20 de esos códigos activados que proporcionan toda la información genética. Exceptuando 3 códigos, que son los códigos de arrancar y parar como si fuese una computadora", añade la especialista venezolana.
Hasta ahora la ciencia ha considerado a estos códigos desactivados con programas remotos que hoy en día no necesitamos. Pero aparentemente los niños índigos nacen con un potencial de activación de cuatro códigos más, que se denota en un claro fortalecimiento del sistema inmunológico.
Esto ha quedado demostrado en estudios realizados en la Universidad de California (UCLA). Algunos de estos experimentos han consistido en mezclar células de niños índigos con dosis letales de virus de Sida y con células cancerosas, que no tuvieron efecto alguno en las células de los infantes. "La conclusión es que estos pequeños vienen con un sistema inmunológico fortalecido, manifestando inmunidad a las enfermedades".
Para la especialista, los Niños Indigo (termino reconocido a nivel internacional) nacen en cualquier clase socioeconómica y se caracterizan, básicamente, por poseer un nuevo estado de conciencia.
Sin embargo, destaca Paoli, ciertos rasgos físicos distinguen a los niños azulados del nuevo mundo: "Son más delgados, tienen ojos grandes, ligeramente abultado el lóbulo frontal, por lo general zurdos o ambidiestros. Comen poco, e incluso, algunos son vegetarianos por no soportar la carne", añade.
Y es que, según estima Paoli, en 1999 esta nueva raza ya abarcaba el 80% de la población infantil mundial, por lo general en querubines menores de diez años de edad.
De acuerdo a Paoli, la crianza y los valores que se transmitan a los niños de la actualidad, requiere de parte de padres y especialistas una revisión. Y para ello hay que tomar en cuenta, ante todo, que las criaturas de la Nueva Era no aceptan la imposición ni la autoridad, rechazan la manipulación, la inautenticidad y la deshonestidad. Tampoco aceptan los viejos trucos de la disciplina basados en crear temor y culpa.
"A estos pequeños seres les gusta ser tratados y honrados como individuos" apunta Paoli en su Material de Apoyo para la Educación de los Niños del Futuro. Por ello la especialista considera que la crianza emocional debe basarse en la visibilidad y transparencia.
"A los los niños índigo no se les debe avergonzar ni culparlos, mentirles ni gritarles. Por el contrario, hay que preservarles la autoestima. Se les debe brindar la posibilidad de elegir y, al mismo tiempo, evitar la comparación. Deben recibir disciplina sin emoción", agrega la psicóloga.
Otras características importantes para la crianza emocional de los infantes es estimular su excelencia, mas no la competencia entre individuos. Y, además, involucrar el buen humor. Según Paoli, existen palabras claves durante el proceso de enseñanza de los pequeñines, de acuerdo a su edad biológica, basados en las Siete Leyes Espirituales para los Padres. Por ejemplo:
Hasta el primer año de vida: los vocablos esenciales son amor, afecto y atención. "A los bebes hay que tocarlos, abrazarlos, proveerles mucha seguridad y, además, jugar con ellos", explica.
Entre el primer y segundo año: Hay que resaltar los términos libertad, respeto y estimulo. "Durante esta etapa se prueba el desapego a los padres. No hay que condicionarlos a travás del temor. Hay que evitar que el niño conecte el dolor como sinónimo de malo, de debilidad. Si así fuese no habría espacio para el crecimiento espiritual", afirma Paoli.
Entre los 2 y 5 años: Merecimiento, explorar y aprobar, son las palabras claves, época de transición entre el Yo Soy y el Yo puedo. "Si le reprimimos el sentirse poderoso no se lograra que sea un adulto capaz de enfrentar cualquier reto", enfatiza la especialista.
Entre los 5 y 8 años: el niño ya asimila conceptos más abstractos. Por ello hay que manejar los términos dar, compartir, aceptación, verdad y no juzgar. "A ellos les encanta compartir cuando sienten amor. Si se les enseña que para dar tienen que perder algo, entonces no aprenden el verdadero significado de dar. En cuanto a la verdad, deben aprender que va acompañada de un sentimiento agradable y no como antesala a un problema, en caso de ocultarla".
Entre los 8 y 12 años: El niño ahora convertido adolescente, requiere que los padres manejen términos como la experiencia, la responsabilidad y el estar alerta. "Los que aprendieron las lecciones de la crianza espiritual, entonces reflejarán la confianza de sus padres. De lo contrario, se encontrara confuso, cederá a las presiones amistosas y buscará experiencias indiscriminadas".
De acuerdo a Paoli, los colegios y demás centros educativos, deben estar atentos para reconocer la presencia de niños índigos dentro de los salones escolares. A su juicio, estos particulares alumnos no funcionan con los métodos de enseñanza tradicionales. Por el contrario, "aprenden de forma reflexiva y participativa, mas no mediante la memorización. Por ello no extraña que a muchos de estos pequeñines se les califique como niños problemas, ya que se dispersan con gran facilidad durante las clases".

La Misión de un Niño Indigo
Los niños índigo son sanadores por excelencia, ellos tienen la capacidad de drenar, equilibrar y elevar la energía de quién lo rodea. La frecuencia vibratoria de estos niños, permite sanar utilizando solamente su energía. Al principio ellos "no saben" que pueden hacerlo, pero o tienen en conciencia, actúan instintivamente en ello, pudiera ser que tu menciones frente a un niño índigo de dos años de edad que te duele la cabeza, entonces el instintivamente te dice "¿te duele aquí?", dirige su manita a tu cabeza… y en unos segundos tu dolor desaparece. Esta faceta de sanación es una característica sobresaliente en los niños índigo, ya que todos son sanadores, sin excepción.
Un niño índigo viene a elevar la energía del planeta y de sus habitantes, son quienes ayudarán a trascender de nuestra tercera dimensión a la cuarta, para ello tienen que trabajar en el cambio de conciencia de los seres humanos que siguen actuando bajo normas, preceptos y estructuras ya caducas. Esto implica realizar cambios en todo el sistema, en la familia, la educación, las formas de gobierno, los valores, los roles, etc. Todo lo que por caduco estorba tanto para el desarrollo del ser humano, como para el planeta entero.
Esta filosofía o misión puede sonar bonito y hasta poético, pero no es una tarea fácil ni para los niños ni para los padres, que continuamente se verán sometidos al enfrentamiento de su propia realidad, desarrollándose una enorme confusión, sobre todo en la educación de los niños, ya que pocos estarán preparados para esto, solamente los padres de un niño índigo que tengan una conciencia diferente, un cierto grado de evolución, podrán hacerlo bien, ya que podrán comprender al niño, su misión y le ayudarán a llevarla a cabo sin obstaculizar.
¿Es su hijo un Niño Indigo?
Para descubrirlo, hágase estas preguntas:
1. ¿Vino su hijo al mundo con un sentido de realeza y actúa como tal?
2. ¿Tiene un sentimiento de merecer estar aquí y ahora?
3. ¿Tiene un evidente sentido de identidad?
4. ¿Tiene dificultades con la disciplina y la autoridad?
5. ¿Se rehúsa a hacer ciertas cosas que se le ordenan?
6. ¿Es para su hijo una tortura esperar haciendo colas?
7. ¿Se siente frustrado hacia sistemas estructurados y rutinarios que requieren poca creatividad?
8. ¿Encuentra mejores maneras de hacer las cosas que las que les sugieren en la casa o la escuela?
9. ¿Es su hijo un inconformista?
10. ¿Se rehúsa a responder a la manipulación o el manejo mediante el uso de la culpa?
11. ¿Se aburre fácilmente con las tareas que se le asignan?
12. ¿Tiene síntomas de Desorden de Atención o hiperactividad?
13. ¿Muestra capacidad intuitiva?
14. ¿Es particularmente creativo?
15. ¿Demuestra empatía o preocupación por los demás?
16. ¿Desarrollo pensamiento abstracto a muy temprana edad?
17. ¿Es muy inteligente y/o dotado?
18. ¿Ha descubierto su hijo la disposición a soñar despierto?
19. ¿Tiene su hijo una mirada profunda y sabia?
20. ¿Manifiesta pensamientos o conceptos espirituales con naturalidad?
Si Usted ha respondido afirmativamente a por lo menos 10 de estas preguntas, el o ella probablemente sea un Indigo. Si son más de 15 respuestas positivas, casi definitivamente lo es.

jueves, 17 de mayo de 2012

LOS NIÑOS Y EL DOLOR

Desde que nacen los niños están expuestos al dolor, algunos incluso a enfermedades crónicas o procedimientos repetidos necesarios para diagnosticar o para curar enfermedades diversas, procedimientos o técnicas que en sí mismas son dolorosas.
En las primeras horas o días de vida los recién nacidos sufren pinchazos en el talón, en los músculos o en las venas para realizar análisis o descartar enfermedades metabólicas y otras. En las primeras cuatro semanas de la vida algunos son incluso circuncidados y a las niñas se les perfora el pulpejo de la oreja, sin anestesia ni sedación. Todos los lactantes reciben múltiples inyecciones intramusculares, a veces varias simultáneamente, a lo largo de los primeros meses de la vida, única forma de administrar las vacunas, imprescindibles para evitar enfermedades. Todos estos procedimientos causan dolor porque las vías nerviosas que perciben, transmiten y sienten dolor en el cerebro están ya maduras desde antes de nacer. Por eso los niños, incluso los más pequeños, lloran intensamente cuando los adultos les proporcionan dolor, aunque estos generalmente consideran que es poco llanto, poco dolor o que pronto olvidan esta experiencia.
Existen métodos sencillos para anular o disminuir este sufrimiento, métodos poco conocidos por la población que este blog pretende divulgar. Se sabe con certeza, por experimentación animal y con recién nacidos y lactantes pequeños, que cuando el procedimiento doloroso se realiza mientras los niños toman alimentos, el pecho o biberón, el dolor disminuye intensamente porque durante la succión del alimento se liberan endorfinas, unas sustancias naturales almacenadas en el organismo, con alto poder analgésico. Además, durante cualquier situación de dolor, la percepción es menor si el pequeño está acurrucado, acariciado, arrullado por su madre o padre. Por otra parte, es posible aplicar en los puntos de piel donde se producirá dolor: oreja, pene, pierna o brazo para la vacuna, una crema anestésica que evita el dolor.
Más tarde, cuando los niños tienen autonomía para correr o jugar, pueden sufrir pequeños accidentes o fracturas óseas que precisan de puntos de sutura, reducción de las fracturas o simplemente la cura de la herida. Esto, que es doloroso, se practica con demasiada frecuencia sin analgesia y lo que es peor sin que los padres estén presentes, impidiéndose así el efecto sedante y analgésico que produce la palabra, el arrullo y la protección de los padres.
Pocos niños se libran de algún análisis de sangre, algunos son portadores de enfermedades recidivantes o crónicas que precisan controles analíticos o tratamientos molestos. En estos es tan importante el miedo al dolor como el dolor mismo. Para ellos y para los que sufren dolor más intenso existen múltiples fármacos analgésicos y sedantes potentes y seguros, que no solo suprimen el dolor, también producen amnesia retrógrada por lo que la próxima sesión no recordarán la anterior. El dolor no tiene ninguna utilidad, no solo no cura sino que muchas veces dificulta la curación y la rehabilitación. Aunque los médicos a veces no podemos curar, siempre debemos aliviar.
Ya es hora de que los médicos en general, los pediatras en particular y los hospitales de niños apliquen el principio de que el dolor no cura y por ello debe ser siempre evitado y no solo por motivos humanitarios, también porque dificulta muchas veces el proceso de curación.

CUANTO DUERMEN LOS BEBES


¿Cuántas horas deben dormir los niños pequeños?

Algunas guaguas duermen todo el día, otras muy poco, unas cuantas transforman la noche en día y casi no descansan, en fin. De todo hay en el mundo de los bebés. Si quieres saber si tu hijo duerme las horas que debería, lee nuestra nota y coméntanos tu experiencia.
Como parece haber ocurrido el Baby Boom en mi círculo, ya que todas mis amigas, y yo, tuvimos guagua con solo meses de diferencia, se me ha hecho más fácil compartir mis aprensiones hablando con ellas. Eso sí, en nuestro último encuentro éramos 5, de 9 compinches, las mamás que teníamos ojeras bien feas por las horas de sueño faltantes.
Sueño que nos falta a nosotras y a veces también a las guaguas. Cada una tenía su propia historia respecto a cómo dormía su guagua. Pero la más preocupada contaba que su hijita de 4 meses dormía bastante bien de noche, pero casi no lo hacía durante el día y, salvo por 1 ó 2 siestas de 15 minutos aprox., el resto del tiempo estaba despierta.
Mi pobre amiga se había devorado toda la información que encontraba en Internet y en libros especializados, donde decían que las horas de sueño totales de un bebé eran harto más de las que dormía su pequeñita, así es que su preocupación había ido en aumento.
Lo primero que mi amiga tiene que tener claro es que, muchas veces, lo que indican los libros y los especialistas son valores aproximados de horas, que no deben aplicarse al pie de la letra en casos particulares. De todas maneras, siempre lo más adecuado es consultar estas dudas con tu pediatra.
Para que tengas un parámetro, hasta los 6 meses las guaguas duermen alrededor de 16 horas, repartidas entre la noche y varias siestas durante el día. Ante esto, mi amiga decía que su gordita no alcanzaba a completar esas horas, ya que de noche dormía de 10 a 11 horas, interrumpidas por 1 ó 2 tomas de leche; y de día no llegaba a hacer 1 hora con el par de siestas cortas que dormía.
Según los especialistas, lo importante es que el niño efectivamente duerma varias horas, independiente de que no sean las horas exactas que se indica según su edad. Por otro lado, hay que considerar que los bebés toman leche al menos cada 3 horas, y muchas veces duermen mientras los estamos alimentando y nosotros no contamos esas horas. Por lo tanto, lo preocupante sería que durmiera muy pocas horas totales en la noche y que tampoco lo hiciera de día.
Horas de sueño aproximadas
Como decíamos más arriba, los recién nacidos, y hasta los 6 meses de edad, deben dormir en total unas 16 horas. De 6 a 12 meses, deberían dormir unas 12 horas, aunque no de manera seguida porque se despertará para la toma nocturna, al menos 1 vez. Durante el día, dormirá unas 3 ó 4 horas repartidas en 2 o más siestas.
Entre el año y los 18 meses, el niño dormirá alrededor de 13 horas, y la mayor parte será durante la noche y de corrido. De todas maneras, es recomendable que mantenga las siestas del día. Y en tú caso, ¿cómo duerme tu hijo?