lunes, 30 de agosto de 2010

PATERNIDAD

Hay diferentes tipos de padres.

Algunos prefieren hacerse los distraídos y emocionarse solo en privado, otros tratan, aunque cueste, de llevar una vida lo más parecida posible a la que llevaban antes...

Otros intentan desligarse  de las tareas "menores" que dan los niños...y se empecinan en sus trabajos haciendo horas extras, o emprendiendo nuevos y tediosos proyectos.

Esa parece ser su manera de cuidar a la prole... pero hay otros, cada vez más, que han tomado por las astas el lugar paterno, un lugar que no siempre esta fuera del hogar.

Han amoldado su regazo a cargar bebés a upa, han acostumbrado sus manos a llevar el carrito por la calle, lidiando con los baches y los cordones rebeldes de esta ciudad, igual que las mamás.
Sin verguenzas, sin disimular, como solían hacerlo antes.

Han resignado sus camisas al olor de un vomitito y a las salpicaduras del oleo calcáreo.
Han descubierto que detrás de todo eso, o en todo ese trajín, también había un universo, menos corporativo e imponente que el de las grandes mesas de directorio, o el de las ruedas de negocios repletos de promotoras exultantes...pero que entre nestunes y nebulizadores, podía generar emoción y plenitud.

Se animaron a probar, a demostrar sus ganas de morder cachetes y de hacer cosquillas, que durante años estuvieron reprimidas -seguramente- detrás de las grandes hojas del diario matutino, o confundidas con el ruido de las carreras de autos de los domingos, o el de los partidos de fútbol con la radio en la oreja.

Ceguera, sordera, pudor, rastros de malevos empedernidos...vaya uno a saber qué impediría a tantos padres, o les sigue impidiendo a algunos aún hoy, asumir ese lugar en el universo de la casa.

Así tenemos señores que no sólo aceptan su pateinidad como algo que supera a su función de proveedores,  sino que además pueden ocupar su lugar de hombres que sostienen a sus mujeres que están, cuando se hacen madres,  en ese estadío tan complejo y contradictorio de la vida.

Pueden escuchar, comprender, o aún sin comprender, acompañar.

Cuidan, de cerca, intentan igualmente seducir a sus compañeras recordándoles  en algún espacio que se brinden, que pueden recuperar algo de aquello que los motivó a estar juntos.

Y devolviéndole la memoria de su ser femenino para su placer y el propio...

Así invitan a renovar la pasión y el encuentro, sin poner de excusa a sus bebés.

Sus mujeres aceptan ese desafío porque lo creen posible,  y así tenemos un PADRE y una MADRE que pueden seguir siendo una pareja.

Ese es en algún punto el sentido más pleno de una familia. Otros tal vez llegaron a la paternidad sin estar en pareja formalmente, o se han separado en el camino, sin embargo pueden diferenciar una cosa de la otra,  y asumir igualmente su rol para con su cría.

Padres nuevos, padres con cama adentro y con cama afuera, que se las ingenian cada uno a su modo,  para disfrutar de lo que la vida le ha dado, que es difícilmente superable con nada, el hijo.

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