sábado, 28 de julio de 2012

EL NINIO ATENTO ES EL QUE APRENDE


Es frecuente que en algunos casos se note mucho el cambio de ciclo. En los primeros años de escolaridad los hijos tienen un profesor jefe o profesor encargado de curso que les da varias horas de clases en diferentes ramos, y así logren un conocimiento más acabado de sus alumnos.
Pero al entrar a quinto básico, se encuentran con profesores distintos para cada asignatura, con modos de ser y exigencias distintas, lo que suele de-sorientar a los estudiantes, especialmente si tienen algún grado de inmadurez para su edad. A eso se refiere esta mamá cuando dice “que su hijo en clases está perdido”. Hasta el año anterior, es casi seguro que el mismo profesor o profesora tenía a su cargo los ramos de Castellano, Matemáticas, Ciencias Sociales y Naturales. Ahora tiene delante a personas especialistas en cada ramo que conoce sólo desde el inicio del año escolar. El cambio no debe sorprender, pero sí hay que ayudarlo a que comprenda lo que le pasa.
La atención en clases
Para sobrellevar mejor el cambio, la clave y la gran receta está en que el alumno tenga la capacidad de poner atención en clases. El éxito escolar de un alumno depende en gran parte de su capacidad de atender en clases, es decir, de mantenerse conectado y en sintonía con la explicación del profesor.
La atención se define como la capacidad de poner la mente en un objeto determinado, y la concentración se entiende como esa capacidad durante un tiempo prolongado. La distracción, por el contrario, es poner la mente en cualquier objeto o situación que se produzca en la clase, lo que lleva a desentenderse de la explicación del profesor. El distraído se entretiene con cualquier cosa que le parece más atractiva que la clase misma. Luego, como es natural, cuando estudia no tiene ningún recuerdo de la materia, ya que hizo todo lo posible por permanecer ausente. Es un hecho que ésta es una de las causas principales del fracaso escolar.
Ninguna nota roja
La debida atención en clases es garantía segura de que no habrá ninguna nota roja. Así, cuando un hijo acumula más de una nota bajo cuatro demuestra que aún estando, no estuvo en la clase, ya que con un mínimo de atención y algo de estudio (los profesores suelen ser reiterativos en sus explicaciones) tendría una nota azul.
Sucede además, que al alumno que no le va bien, pierde el interés y se siente desanimado de antemano. En clase se sale de la pista y se descuelga del profesor y hace de comparsa al payaso de turno.
Lo bueno es que la atención puede educarse. Y eso debe hacerse tanto en la casa como en el colegio.En la casa, una buena manera de hacerlo es enseñarle a los hijos desde que son pequeños a escuchar y a valorar el silencio. También es bueno cuando se les pide algo, de vez en cuando, comprobar que han entendido bien qué es lo que deben hacer.
Finalmente, la lectura y los juegos de memoria son buenos ejercicios.Y en la sala de clases, los profesores no pueden bajar la guardia. Es importante que pongan toda su vocación y creatividad al servicio de una clase atractiva. El uso de diversos y novedosos recursos siempre son más eficaces que un “sermón” de puras palabras en un tono monótono.
Ahora, también es bueno tener presente que cuando todo se considera fome, el problema está en el mismo alumno, ya que el abanico de materias es muy amplio y siempre hay alguna que puede despertar interés.
En resumen
Salta a la vista que tu hijo necesita ayuda. Primero, revisa sus cuadernos y así te darás cuenta de su atención en clase. Es probable que la materia de Historia la tenga a veces en otro cuaderno, y que los apuntes que toma sean deshilvanados. Como es obvio, no puede estudiar con apuntes que no contengan la materia. Cierto que a esta altura del año es difícil ponerse al día.
Pero más que preocuparte por la nota, lo fundamental es que vaya adquiriendo buenos hábitos. Los mismos profesores, que lo conocen, pueden ayudarlo, por ejemplo, si le preguntan en clase y lo mantienen atento. También es importante el lugar donde se sienta en la clase, ya que no debiera ocupar las últimas filas. HF
Tareas y estudios
- Los

La “atención” clave para los estudios
Hay alumnos a los que les cuesta seguir el hilo de la clase. Sin embargo, es posible enseñarles a mantenerse concentrados.
Por Diego Ibáñez Langlois

“Mi hijo está en quinto básico y estoy preocupada por su rendimiento. El cambio en relación al año anterior ha sido bastante fuerte y se le ha hecho más pesado y difícil el estudio. He intentado ayudarlo y entre lo que he logrado captar conversando con él, es que en clases está perdido, se distrae y creo que no pone la atención que debiera. ¿Qué tan importante es poner atención en clases? ¿Es determinante en el rendimiento? Si es así, ¿cómo puedo ayudarlo a que lo logre? y ¿cómo puede ayudar el profesor? Él dice que algunas clases son tan fomes que es inevitable que les pierda el hilo”.
Es frecuente que en algunos casos se note mucho el cambio de ciclo. En los primeros años de escolaridad los hijos tienen un profesor jefe o profesor encargado de curso que les da varias horas de clases en diferentes ramos, y así logren un conocimiento más acabado de sus alumnos.
Pero al entrar a quinto básico, se encuentran con profesores distintos para cada asignatura, con modos de ser y exigencias distintas, lo que suele de-sorientar a los estudiantes, especialmente si tienen algún grado de inmadurez para su edad. A eso se refiere esta mamá cuando dice “que su hijo en clases está perdido”. Hasta el año anterior, es casi seguro que el mismo profesor o profesora tenía a su cargo los ramos de Castellano, Matemáticas, Ciencias Sociales y Naturales. Ahora tiene delante a personas especialistas en cada ramo que conoce sólo desde el inicio del año escolar. El cambio no debe sorprender, pero sí hay que ayudarlo a que comprenda lo que le pasa.
La atención en clases
Para sobrellevar mejor el cambio, la clave y la gran receta está en que el alumno tenga la capacidad de poner atención en clases. El éxito escolar de un alumno depende en gran parte de su capacidad de atender en clases, es decir, de mantenerse conectado y en sintonía con la explicación del profesor.

La atención se define como la capacidad de poner la mente en un objeto determinado, y la concentración se entiende como esa capacidad durante un tiempo prolongado. La distracción, por el contrario, es poner la mente en cualquier objeto o situación que se produzca en la clase, lo que lleva a desentenderse de la explicación del profesor. El distraído se entretiene con cualquier cosa que le parece más atractiva que la clase misma. Luego, como es natural, cuando estudia no tiene ningún recuerdo de la materia, ya que hizo todo lo posible por permanecer ausente. Es un hecho que ésta es una de las causas principales del fracaso escolar.
Ninguna nota roja
La debida atención en clases es garantía segura de que no habrá ninguna nota roja. Así, cuando un hijo acumula más de una nota bajo cuatro demuestra que aún estando, no estuvo en la clase, ya que con un mínimo de atención y algo de estudio (los profesores suelen ser reiterativos en sus explicaciones) tendría una nota azul.

Sucede además, que al alumno que no le va bien, pierde el interés y se siente desanimado de antemano. En clase se sale de la pista y se descuelga del profesor y hace de comparsa al payaso de turno.
Lo bueno es que la atención puede educarse. Y eso debe hacerse tanto en la casa como en el colegio.En la casa, una buena manera de hacerlo es enseñarle a los hijos desde que son pequeños a escuchar y a valorar el silencio. También es bueno cuando se les pide algo, de vez en cuando, comprobar que han entendido bien qué es lo que deben hacer.
Finalmente, la lectura y los juegos de memoria son buenos ejercicios.Y en la sala de clases, los profesores no pueden bajar la guardia. Es importante que pongan toda su vocación y creatividad al servicio de una clase atractiva. El uso de diversos y novedosos recursos siempre son más eficaces que un “sermón” de puras palabras en un tono monótono.
Ahora, también es bueno tener presente que cuando todo se considera fome, el problema está en el mismo alumno, ya que el abanico de materias es muy amplio y siempre hay alguna que puede despertar interés.
En resumen
Salta a la vista que tu hijo necesita ayuda. Primero, revisa sus cuadernos y así te darás cuenta de su atención en clase. Es probable que la materia de Historia la tenga a veces en otro cuaderno, y que los apuntes que toma sean deshilvanados. Como es obvio, no puede estudiar con apuntes que no contengan la materia. Cierto que a esta altura del año es difícil ponerse al día.

Pero más que preocuparte por la nota, lo fundamental es que vaya adquiriendo buenos hábitos. Los mismos profesores, que lo conocen, pueden ayudarlo, por ejemplo, si le preguntan en clase y lo mantienen atento. También es importante el lugar donde se sienta en la clase, ya que no debiera ocupar las últimas filas. HF
Tareas y estudios
- Los niños se quedan a esta edad con una fijación infantil: el trabajo para la casa sólo lo entienden como una tarea, es decir, algo que hay que mostrar, y no comprenden que la principal tarea es el estudio, que no queda de manifiesto en ningún cuaderno o trabajo.
- Es útil enseñarles a estudiar leyendo la materia que debe rendir y luego una segunda lectura más atenta y concentrada. Conviene hacerle preguntas sobre lo que ha estudiado y que ellos mismos formulen preguntas sobre la materia que han leído.
se quedan a esta edad con una fijación infantil: el trabajo para la casa sólo lo entienden como una tarea, es decir, algo que hay que mostrar, y no comprenden que la principal tarea es el estudio, que no queda de manifiesto en ningún cuaderno o trabajo.
- Es útil enseñarles a estudiar leyendo la materia que debe rendir y luego una segunda lectura más atenta y concentrada. Conviene hacerle preguntas sobre lo que ha estudiado y que ellos mismos formulen preguntas sobre la materia que han leído.

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