martes, 26 de junio de 2012

NIÑOS CON CAPACIDADES DIFERENTES


                 La natación terapéutica, es un programa que utiliza las actividades acuáticas educativas con una finalidad de realizar un trabajo  higiénico-preventivo y rehabilitador,  aprovechando las propiedades físico-químico que el medio acuático  nos brinda. La natación terapéutica, desde una perspectiva global, es entendida como aquellos programas de salud que se dirigen, por un lado, a las diferentes patologías locomotor, cardiorrespiratorio , vascular , enfermedades crónicas que requieren de la actividad física aeróbica ,  potenciación muscular, el trabajo de mantenimiento funcional aritucular y la reeducación respiratoria; como también a la compensación de las desviaciones de la columna vertebral, es decir, escoliosis, hiperlordosis e hipercifosis y lesiones que pueden aparecer en cualquier etapa del ser humano, utilizando para ello desplazamientos acuáticos descritos en el marco de la natación educativa. Este programa, inicialmente, se sustenta en el principio de Arquímedes, según el cual todo cuerpo sumergido en un fluido experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del fluido que desaloja. El  proyecto de Natación Terapéutica consiste en realizar un programa de natación sistemático para personas con diferentes discapacidades ya sea visual, auditiva, físico-motora como: diaplejía espástica,  malformación de extremidades superiores, neurofibromatosis escoliosis y acortamiento de extremidades, discapacidad intelectual y/o  psíquicos de diferentes edades y sexo.
               
                         

            Los ejercicios en el agua se han constituido en un medio muy importante para la mayoría de las personas que desean mejorar su salud, estar en forma o realizar esta actividad como medio,  para conservar y  mejorar  su calidad de vida. La variedad y la forma  de los ejercicios que se realizan en la piscina, tienen un valor incalculable para aquellas personas que necesitan de una actividad menos agresiva. Debido al principio de Arquímedes, nuestro cuerpo pierde en el agua aproximadamente un 90% del peso corporal, esta liberación de la fuerza de gravedad hace que disminuya considerablemente la presión sobre: articulaciones en general, columna vertebral, cadera; sintiéndose diferente al no sentir el rechazo que ofrecen los ejercicios en la tierra. Entre los efectos terapéuticos que ofrece la temperatura del agua de la piscina, se menciona que la persona que está inmersa experimenta una sensación de alivio en aquellas articulaciones afectadas, permitiendo una mejor relajación. Como también las personas con trastornos motores se sienten libres al dejar los pesados aparatos con los que deben movilizarse. Todo esto junto a otros beneficios son verdaderos logros en beneficio de la calidad de vida.
                    
      A medida que el dolor disminuye, la persona es capaz de moverse con mayor comodidad y de incrementar la amplitud de movimiento articular. El calor del agua también dilata los vasos superficiales e incrementa el riego sanguíneo de la piel, mejorando el estado trófico cutáneo, especialmente en aquellos con mala circulación periférica. Cuando la sangre caliente llega a los músculos y se eleva la temperatura, los mismos se contraen más fácilmente y con mayor potencia. La flotación en el agua ayuda al cuerpo a realizar movimientos con mayor libertad y menor esfuerzo que si los llevase a cabo en césped y/o colchoneta. Teniendo en cuenta las diferentes posibilidades de ampliar el  movimiento que brinda este medio, permite planificar distintos programas que sin lugar a dudas van a mejorar la calidad de la circulación sanguínea y física en general. Las personas con capacidades diferentes se sienten  independientes aumentando  su autoestima y seguridad personal conllevándolo a la AUTONOMIA TOTAL. 

                           
                La variedad y calidad de los ejercicios que se realizan en la piscina, tienen un valor incalculable para aquellas personas que necesitan de una actividad menos agresiva.
 Evita la creación de dependencia emocional del terapeuta, al activar procesos de autosanación, y otorgar a la persona un manejo de información y técnicas, para el mantenimiento de su salud tanto física como psicológica, con permanencia en el tiempo.
Mi enfoque apunta a la consideración del ser humano como una entidad integrada de tipo físico, psíquico y espiritual, y por lo tanto el trabajo terapéutico va enfocado más que a la supresión de síntomas, a una reeducación de la persona, un mejoramiento de su calidad de vida, y al reconocimiento de que es un ser espiritual, viviendo una experiencia terrena. (Experiencia de vida integral, saliendo de las postraciones)
La mayor parte de las personas con discapacidad están expuestas a niveles mucho más altos de stress de lo que creen estar. Tanto por su propia incapacidad de realizar libremente sus movimientos como por la cantidad de medicamentos y tratamientos dolorosos a los que se deben enfrentar.
                Los ejercicios en la piscina les permiten la desprogramación de la categoría de diagnóstico médico o psiquiátrico, que la persona trae permitiéndole sentirse   libre y capaz.
 En consecuencia, y consciente que ésta no es la única alternativa de terapia para estas personas, me propongo justificar que es la más favorable en cuanto libera al cuerpo de la acción de la gravedad y permite realizar un trabajo aeróbico sin gran esfuerzo, por lo que estaríamos hablando de la aplicación de los conocimientos en la enseñanza aprendizaje.

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