viernes, 22 de marzo de 2013

LIIMITES PARA LOS PEQUES

Límites en la educación de tus hijos

¿Funciona tu estilo de ejercer la autoridad?

La autoridad de los padres ayuda a crecer a los niños. Para ejercerla, cada uno tenemos nuestro estilo, pero siempre hay cosas que podemos mejorar.
Ester Alonso

Partimos de la base de que quieres a tu hijo, quieres lo mejor para él y le educas lo mejor que sabes.
Pero educar no es una tarea sencilla, requiere grandes dosis de paciencia, criterio y sensibilidad, y exige a los padres ejercer una autoridad (si no, la ejercerá el niño, lo que no es nada bueno) compuesta a partes iguales de firmeza y cariño.
En ese tira y afloja entre la libertad y los límites, entre la confrontación para corregir las malas conductas de tu hijo y la cercanía para que no pierda la confianza en ti y en sí mismo, una de las cosas que más te ayudarán es establecer unas normas claras y hacer que las cumpla (ahí está el quid), para facilitar la convivencia sin tener que estar todo el día luchando con él.
A veces le costará aceptarlas, las desafiará (como en la etapa de la exploración) o se rebelará contra ellas (en la de las rabietas), pero con el tiempo irá razonando y las irá interiorizando, construyendo con ellas su sistema de valores.
NECESITA TENER LÍMITES
El autoritarismo, exigir al niño obediencia ciega en todo, sin escucharle ni darle razones y sin respetar su dignidad, no es un buen método educativo.
Pero la falta de autoridad es aun peor. Tu hijo necesita tener unos límites para crecer sin inseguridades, necesita saber quién manda (y saber que eres tú, no él).
Los límites le protegen de situaciones peligrosas, le enseñan a diferenciar lo que está bien y lo que está mal y también le incitan a esforzarse.
Son claves en su socialización, pues le orientan sobre qué puede esperar de los demás y qué esperan los demás de él. Gracias a ellos aprende a respetar a los otros y a hacerse respetar.
Los límites, además, hacen que se sienta seguro porque le dan pautas de comportamiento que impiden que esté perdido o tenga dudas a la hora de tomar sus primeras decisiones.
Gracias a las normas sabe quién está al mando y, en consecuencia, quién le protege. Así, aunque refunfuñe y se rebele, tu hijo percibe las reglas como una demostración de cariño.
En cambio, si los padres sois demasiado permisivos con él, puede interpretarlo como una falta de atención y de afecto.
Claro, que no siempre es fácil: los niños son egocéntricos por naturaleza, lo quieren todo y lo quieren ya, tratan de rebasar las normas o ignorarlas cuando no les convienen...
Y los conflictos de poder son inevitables.
La clave está en mantenerse firmes sin perder la confianza con el pequeño, por eso los padres tienen que ejercer la autoridad de un modo adecuado.
El establecimiento de límites dentro del sistema familiar se encuentra íntimamente relacionado con la comunicación.
Desde un principio hay que establecer y mantener una comunicación clara y directa, es decir, sana.

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