domingo, 26 de febrero de 2012

PEQUES INAPETENTES



En los niños, una consecuencia frecuente que conlleva el verano es la disminución del apetito, tanto por el calor que hace como por las vacaciones que aumentan notablemente el tiempo que el niño está con sus padres y a menudo produce una leve falta de disciplina del niño durante las comidas, respecto a la guarderia o al colegio. Todos sabemos la gran angustia que produce en una madre el que el niño coma mal, y los niños que son muy listos, aunque no lo parezcan, también lo saben. Si tengo a mamá pendiente de si como o no, la tendré más tiempo a mi lado, y eso me gusta.

Cuando esto se produce, rápidamente se crea una patología, "mi niño no me come" que se cronifica en el tiempo, y se agrava si además los amiguitos o primos del niño son algo gorditos. Entonces la consulta al pediatra no se demorará mucho. El tema se aborda pronto, y además de la siguiente manera: "mi vecina me ha dicho", o "he oido", o "a mi sobrino le dieron unas vitaminas para abrir el apetito".

Es cierto que hace bastantes años, los pediatras solían mandar ante estos casos, unos "estimulantes del apetito" que en realidad no son más que antihistamínicos con bastantes efectos secundarios, uno de los cuales puede ser el aumento del apetito, pero también causa somnolencia, sequedad de boca, estreñimiento y demás. Tienen efecto sobre el sistema nervioso central, no hay más que ver que también se usan como profilaxis para las migrañas. Incluso alguno que otro contiene bella-dona, cosa que yo no recetaré jamás tras ver en una guardia un niño con un grave efecto secundario que nos trajo de cabeza por su efecto atropínico. Hoy en día tras ver la poca eficacia de estos fármacos, el efecto transitorio del mismo y su gran amplitud de efectos adversos, se limita muchisímo su uso.

Otra mención aparte merecen las tan famosas vitaminas, que por algún motivo que descozco, la gente cree que abren el apetito, pero nada más lejos de la realidad, no tienen ningún efecto de ese tipo. Cualquier niño que realice una dieta normal tendrá cubierta más que de sobra sus cantidades diarias de vitaminas, luego, no es necesario dar suplementos, más que en casos concretos.

Es muy fácil dar pautas para conseguir que el niño coma, supongo que el día a día debe ser otro bastante más difícil. En internet he encontrado varios "folletos" informativos para padres y pacientes sobre el tema, por aqui os los dejo
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